A la hora de acudir a comprar a una joyería son muchas las dudas que existen por los clientes respecto al género, a los tipos de piedras preciosas, a las tallas de estas piedras, etcétera. Una de las dudas más comunes es la que hace referencia a los tipos de brillantes que existen y asimismo a los diamantes.
En este artículo queremos hablar de cuál es la diferencia entre un brillante y un diamante realmente y cuál de ambos resulta más caro. Por ello, a continuación, te contamos cómo diferenciar un mineral en bruto y el tallado de una piedra para que no te quede ninguna duda a la hora de comprar un diamante y de saber las características y diferencias frente a un brillante.
ÍNDICE DEL ARTÍCULO
Qué diferencia hay entre un diamante y un brillante
Aunque “brillante” y “diamante” se utilizan a menudo como sinónimos o de manera intercambiable, lo cierto es que no significan lo mismo. La diferencia principal entre los brillantes y los diamantes es la técnica de la talla y la cuestión terminológica. Principalmente, a la hora de referirnos al diamante hablaremos de una piedra preciosa, pero, por otro lado, si hablamos sin brillante estaremos haciendo referencias solo al corte del diamante en una forma concreta y no a un mineral por sí mismo.Qué es un brillante
Con esto en mente, el término “brillante” significa realmente talla brillante y, por lo tanto, hace referencia a la manera en la que se talla un diamante para mejorar su apariencia y para generar en cierto efecto la forma en la que este va a reflejar la luz. Por ello, el brillante simplemente hace referencia a una talla característica de los diamantes. La talla hace referencia, asimismo, a la manera en la que se corta o a la propia calidad del corte del diamante. Por este motivo, cuando hablamos de un brillante, realmente estamos hablando de un diamante tallado, el cual ayudará a aumentar y a definir la calidad de dicho diamante. Las principales características de un diamante brillante y tallado es la reflexión, la cual va a ser siempre muchísimo mayor. Generalmente, lo ideal suele ser encontrarnos con un número de 57 o 58 facetas, que le dan una forma muy característica, y que no solo consiguen ese brillo tan intenso, sino que generan un atractivo irresistible. Por ello, a la hora de tallar un diamante, la talla brillante, que es lo mismo al término “brillante” al que estamos acostumbrados, es la manera en la cual se le otorgará más brillo a los diamantes. Asimismo, el brillante, por lo tanto, va a ser el diamante en su máximo esplendor, puesto que el brillante o lo que es lo mismo, este diamante tallado suele ser además la forma más habitual que se le da a esta piedra preciosa para los anillos de compromiso y de boda. Por todos estos motivos, la talla siempre influirá de una manera u otra en la calidad de un diamante, ya que inferior era directamente tanto en el pulido, en la simetría y en las proporciones durante el momento del cortado. De esta manera, a la hora de valorar el diamante como piedra preciosa, una de las características esenciales va a ser el tallado y, por lo tanto, esta talla brillante. Cada talla de diamante contiene unas características que pueden hacer que el diamante sea más grande, más pequeño, más brillante, más opaco y tenga unas líneas más rectas o más curvadas, etc.Qué es un diamante
Por otro lado, a la hora de hablar de los diamantes, simplemente hacemos referencia a esta piedra preciosa, la cual es la forma más concentrada de carbono puro que encontramos en el mundo natural. El diamante asimismo es el mineral más fuerte y resistente que encontramos en la tierra y, por lo tanto, es una piedra preciosa de gran dureza y de las más valoradas en el presente.
Cenamos el proceso mediante el cual el diamante toma forma, tenemos que hablar del sometimiento del carbono a diversas condiciones de presión y temperaturas extremas que terminan por generar que estos átomos puros de carbono se transforman en una piedra preciosa. Esto se da de forma natural en el manto terrestre cuando los diamantes suben a la superficie mediante distintas erupciones magmáticas que nos otorgan esta piedra preciosa.
Dicho esto, el diamante es la piedra en bruto tal cual se extrae de la tierra y, por lo tanto, en su forma más pura. Los procesos por los que pasa para poder convertirse en una joya hace referencia, en consecuencia, a la talla del diamante o, lo que es lo mismo, a esta talla brillante y de la que hemos hablado anteriormente. Con todo esto podemos determinar que la talla más habitual que se le da un diamante es la redonda o aquella que tiene 58 caras o facetas, así que se conoce con el nombre de talla brillante.
Existen otras tallas de diamante que se les puede dar a los diamantes en bruto, como por ejemplo la talla princesa oval, marquesa, corazón, esmeralda, cojín triangular, pera, etc. Por ello la característica principal de un diamante va a ser su talla, ya que esto es lo que va a determinar su forma, su brillo y la capacidad de destellar. Para saber cuál es la mejor talla de un diamante siempre tendremos que atender al objetivo final y, por lo tanto, a cuál vaya a ser el propósito y el funcionamiento de este diamante.





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