
La magnesita es un mineral que se compone principalmente de carbono de magnesio con algunas impurezas como Mn, Fe, Ni, Co y Ca. Dependiendo del tipo de impureza que tenga el mineral, el color podrá ser uno u otro.
La magnesita normalmente suele aparecer con masas de microcristales. Estas masas son muy compactas y a su vez suelen ser opacas, lo que hace que tenga un parecido bastante cercano a la propia porcelana.
Como hemos visto, la magnesita se puede encontrar en muchos colores, pero los más comunes son el color blanco grisáceo o el amarillo. Eso sí, si el mineral cuenta con una cristalización perfecta, entonces pasa a ser incoloro. Aunque esta variedad no suele ser la más común. Y si este mineral es expuesto a la luz ultravioleta, nos permite ver un color verde blanco o blanco y azul.
Usos de la magnesita
La magnesita es un tipo de mineral que se suele usar mucho en la industria. A nivel industrial se la usa para muchos campos. Por ejemplo, la podemos encontrar en la industria fotográfica, como en la industria siderúrgica o en la propia construcción. Como podemos ver es un tipo de roca que se usa a diferentes niveles.
Hay que recordar que de la magnesita podemos obtener dos derivados. El primer de ellos es el magnesio metálico y lo segundo que vamos a obtener son las sales de magnesio. En la industria metalúrgica se usa principalmente el magnesio metálico. Gracias al mismo se pueden conseguir aleaciones ligeras. Este tipo de aleaciones se usan mucho dentro de la industria aeroespacial. Así se consiguen materiales muy ligeros que permiten mejorar los vuelos. En cambio, las sales de magnesio son muy valoradas dentro de la industria farmacéutica. Pero también se usan en otras industrias como en la industria papelera o del caucho. Y dentro de la construcción se usa para fabricar cemento y estucos.
Hace unas décadas, las sales de magnesio eran muy usadas dentro del ámbito de la fotografía. Estas sales se usaban para fabricar los flashes de las cámaras con carrete. Ahora como las nuevas tecnologías han evolucionado, ya no se usan apenas para este fin.
Como es de esperar, la magnesita es muy demandada por los coleccionistas que buscan tener una colección amplia de minerales. Como es un mineral fácil de encontrar, esto hace que la gran mayoría de colecciones incluyan esta piedra.
Dentro del mundo deportivo la magnesita es muy demandada. Esta se tritura hasta conseguir una especie de polvo. Gracias a este polvo, se evita que las manos suden y por ello se pueda conseguir un agarre. De aquí que se use mucho entre los gimnastas o los escaladores, donde se necesita conseguir una buena sujeción.
La magnesita también se usa mucho como material refractario. Gracias a esto, este mineral se está comenzando a usar para hacer productos que sean muy resistentes al fuego. Por este motivo, se comienzan a usar en las placas para los hornos o por ejemplo en ladrillos que se van a poner sobre los hornos o barbacoas. Se busca que ayude al producto a soportar temperaturas muy elevadas sin problemas.
Yacimientos de la magnesita
Este tipo de mineral se suele dar en rocas sedimentarias de tipo evaporativa. Para ello hace falta que se produzca la desecación de lagos que han contado con altos niveles de magnesio.
En otros casos, este mineral también puede aparecer en sustituciones metasónicas dentro de los depósitos de dolomita y calcita.
Si se produce una alteración de las rocas serpentinitas o ígneas básicas, la magnesita también puede hacer su aparición.
A nivel mundial, los yacimientos de magnesita más importantes son los de Brasil, Austria, Italia y Polonia. Podemos encontrar buenos yacimientos en Estados Unidos, Rusia o China, pero estos no son tan importantes.
Curiosidades de la magnesita
Este mineral no fue descubierto hasta el siglo VIII, lo que quiere decir que no es uno de los minerales que lleve toda la vida con el hombre. Como en aquella época no se conocía al magnesio, se nombró a este mineral como “tierra de talco cura”.
No fue hasta que se conoció al magnesio, hasta que se comenzó a llamar magnesita, nombre con el cual conocemos este mineral al día de hoy. Eso sí, este mineral cuenta con muchos sinónimos como baldissérita, magnesianita, roubschita o mesitita.
La primera persona en describir a la magnesita fue un matemático alemán llamado Dietrich Ludwig Gustav Karsten en el año 1808. Eso sí, el nombre no fue creado por este matemático, sino que fue dado por Jean Claude Delamétherie en el 1785, aunque el alemán lo restringió a solo el carbonato.







El ópalo es una especie de mineral que está compuesto por tridimita y o cristobalita o sílice amorfa.
El mineral realmente es un mineraloide dentro del grupo de los silicatos, grupo IX. Si nos basamos en clasificación de Strunz, vemos que el mineral está relacionado con los cuarzos, aunque hay que dejar claro que realmente el mineral no es un cuarzo propiamente dicho, a pesar de que tiene mucha relación. Eso sí, tenemos que destacar que es un mineral que gusta mucho gracias a su astillabilidad y sobre todo a su brillo.



El ámbar como lo conocemos se trata de una gema bastante especial debido a su composición ya que se trata de la resina de cierto tipo de árboles que han sido fosilizados y se ha ido endureciendo con el paso del tiempo, por lo que tiene su origen en sustancias orgánicas, a diferencias de otras rocas y piedras preciosas. El proceso que procede desde que es resina a que es ámbar es interesante, ya que poco a poco va perdiendo la grasa, los líquidos y alcoholes que tiene en su interior convirtiéndose en una sustancia denominada copal, ganando consistencia y dureza mientras más tiempo se encuentra enterrado.
Se puede decir que el ámbar es un elemento prehistórico, puesto que se han encontrado infinidad de utensilios realizados con él, desde joyas hasta discos en los que se ha buscado representar el Sol, los cuales pueden datar con facilidad más de 2500 años antes de Cristo.
La palabra tal y como la conocemos proviene de la cultura árabe, teniendo como significado “lo que flota en el mar”. Esta terminología se usaba principalmente para denominar al ámbar gris, que no tiene nada que ver con la gema, debido a que se trata de una secreción de los cachalotes, muy usada en perfumes antiguamente, pero que poco a poco se fue prohibiendo por la caza de estos animales.
Para que se forme el ámbar, se necesita que las resinas de ciertos árboles se fosilicen, como es el caso de aquellos que entran dentro de la familia de los Araucariaceae y los Fabaceae. Estos tipos de árboles cuentan en su composición un elemento indispensable en la formación del ámbar, como es el diterpeno, una molécula de gran tamaño que ayudará a todo el proceso, siendo aquellos arboles con mayor proporción de esta sustancia aquellos que darán un mejor ámbar.