El ámbar como lo conocemos se trata de una gema bastante especial debido a su composición ya que se trata de la resina de cierto tipo de árboles que han sido fosilizados y se ha ido endureciendo con el paso del tiempo, por lo que tiene su origen en sustancias orgánicas, a diferencias de otras rocas y piedras preciosas. El proceso que procede desde que es resina a que es ámbar es interesante, ya que poco a poco va perdiendo la grasa, los líquidos y alcoholes que tiene en su interior convirtiéndose en una sustancia denominada copal, ganando consistencia y dureza mientras más tiempo se encuentra enterrado.
Se puede decir que el ámbar es un elemento prehistórico, puesto que se han encontrado infinidad de utensilios realizados con él, desde joyas hasta discos en los que se ha buscado representar el Sol, los cuales pueden datar con facilidad más de 2500 años antes de Cristo.
La palabra tal y como la conocemos proviene de la cultura árabe, teniendo como significado “lo que flota en el mar”. Esta terminología se usaba principalmente para denominar al ámbar gris, que no tiene nada que ver con la gema, debido a que se trata de una secreción de los cachalotes, muy usada en perfumes antiguamente, pero que poco a poco se fue prohibiendo por la caza de estos animales.
Para que se forme el ámbar, se necesita que las resinas de ciertos árboles se fosilicen, como es el caso de aquellos que entran dentro de la familia de los Araucariaceae y los Fabaceae. Estos tipos de árboles cuentan en su composición un elemento indispensable en la formación del ámbar, como es el diterpeno, una molécula de gran tamaño que ayudará a todo el proceso, siendo aquellos arboles con mayor proporción de esta sustancia aquellos que darán un mejor ámbar.
Ambar
El ámbar como lo conocemos se trata de una gema bastante especial debido a su composición ya que se trata de la resina de cierto tipo de árboles que han sido fosilizados y se ha ido endureciendo con el paso del tiempo, por lo que tiene su origen en sustancias orgánicas, a diferencias de otras rocas y piedras preciosas. El proceso que procede desde que es resina a que es ámbar es interesante, ya que poco a poco va perdiendo la grasa, los líquidos y alcoholes que tiene en su interior convirtiéndose en una sustancia denominada copal, ganando consistencia y dureza mientras más tiempo se encuentra enterrado.
Se puede decir que el ámbar es un elemento prehistórico, puesto que se han encontrado infinidad de utensilios realizados con él, desde joyas hasta discos en los que se ha buscado representar el Sol, los cuales pueden datar con facilidad más de 2500 años antes de Cristo.
La palabra tal y como la conocemos proviene de la cultura árabe, teniendo como significado “lo que flota en el mar”. Esta terminología se usaba principalmente para denominar al ámbar gris, que no tiene nada que ver con la gema, debido a que se trata de una secreción de los cachalotes, muy usada en perfumes antiguamente, pero que poco a poco se fue prohibiendo por la caza de estos animales.
Para que se forme el ámbar, se necesita que las resinas de ciertos árboles se fosilicen, como es el caso de aquellos que entran dentro de la familia de los Araucariaceae y los Fabaceae. Estos tipos de árboles cuentan en su composición un elemento indispensable en la formación del ámbar, como es el diterpeno, una molécula de gran tamaño que ayudará a todo el proceso, siendo aquellos arboles con mayor proporción de esta sustancia aquellos que darán un mejor ámbar.






